EL CALAFATE.- José López vive solo en el garaje de una casa sencilla en “El Náutico”, un barrio sobre la costanera de Río Gallegos. La parte principal de la casa está alquilada. El hombre sale poco y lo hace en el Fiat Palio rojo de vidrios polarizados que permanece días sin arrancar. A los 63 años, el dirigente que saltó a la fama arrojando bolsos con casi nueve millones de dólares en un convento es el único, entre los que se sentaron a la mesa chica del kirchnerismo, que aún reside en Santa Cruz.

¿Se derrumbó el imperio kirchnerista en Santa Cruz después de 32 años en el poder? Pocos se animan a afirmarlo en esos términos, aunque la llegada a la gobernación del sindicalista Claudio Vidal, un novel político y exaliado de los Kirchner, generó un cimbronazo sin precedentes en la política local. Vidal se ocupa en cada discurso de hablar de un pasado de “saqueo y corrupción”, de sumar a exkirchneristas a sus filas o bien horadar a los que puedan disputarle el poder.

Río Gallegos. Escultura del fallecido expresidente Néstor Kirchner en una plazoleta del Centro Comunitario del Carmen. Fue vandalizada en febrero y aun no fue reparada. Horacio Córdoba - LA NACION

No solo Máximo y Cristina Kirchner se ausentaron de la campaña el año pasado en la que perdieron con Vidal. Tampoco estuvieron los históricos integrantes de la mesa chica: Carlos Zannini, Julio De Vido, Ricardo Jaime, el propio López. Ni siquiera Rudy Ulloa, que nunca ocupó un cargo, pero era el que le daba el tono militante al músculo político de Néstor Kirchner. Gobernaron una provincia y un país, pero el partido hegemónico que lideraban, sin discusión política interna, les impidió construir nuevos liderazgos políticos. La herencia quedó vacante.

“Josecito”, como se lo conocía en sus épocas de mayor poder, cuando decidía quién era beneficiado o castigado en la lista de empresarios que debía recibir los pagos por la obra pública desde la Secretaría que lideró durante las presidencias de Néstor y Cristina Kirchner (2003-2015), hoy casi no recibe visitas. Apenas, cada tanto, un móvil policial le alcanza alguna notificación debido a que hasta diciembre pasado estuvo bajo libertad condicional. El ingeniero civil aún no se jubiló, pero trascendió que da clases particulares.

José López durante una peregrinación a la virgen de Güer Aike.

López es el dueño de la casa, pero vive en la parte trasera. Esta vivienda también fue allanada en 2016, tras quedar inmortalizado arrojando bolsos en el convento de General Rodríguez. El exsecretario de Obras Públicas del kirchnerismo no la habitaba desde los años 90, pero según cuentan fuentes presentes en el operativo, los investigadores detectaron mucho tiempo después paredes con doble fondo, de donde secuestraron documentación.

El hombre, nacido en Tucumán, fue parte del capítulo fundacional del kirchnerismo, cuando Néstor Kirchner asumió la intendencia de Río Gallegos en 1987. Desde allí trabó una relación con Néstor y Cristina, quienes le confiaron el manejo del Instituto de Desarrollo y Vivienda en los años 90 en la provincia. Más tarde, López dio el salto a la polémica Secretaría de Obras Públicas dentro del ministerio de Planificación Federal, entre 2003 y 2015, bajo el ala de Julio De Vido.

Por eso, su figura y el video que lo registró arrojando bolsos en un convento se convirtieron en uno de los símbolos de la corrupción kirchnerista, como lo fueron el yate y el jet del exsecretario de Transporte Ricardo Jaime, o la montaña de billetes del clan Báez contándolos con una maquinita en la financiera La Rosadita.

Cristina flanqueada por Julio De Vido y José López quienes manejaron la obra pública en la provincia y la nación durante 25 años.


“Lo odié, como pocas cosas odié en mi vida”, dijo Cristina Kirchner al referirse a López en 2017, cuando salía del ostracismo para postularse como candidata a senadora nacional. Nunca se expresó sobre Ricardo Jaime, el primer funcionario kirchnerista que fue preso, y casi nada dijo sobre Lázaro Báez, junto a quien fue condenada en la causa Vialidad.

López se refería a Cristina Kirchner como “la jefa” y “la señora”, según los mensajes de WhatsApp que exhibió el fiscal Diego Luciani durante el alegato en la causa Vialidad, que terminó complicando la situación judicial de Cristina Kirchner. Así se refería López a la entonces presidenta en los chat que intercambiaba con Báez y con Máximo Kirchner.

¿Qué tienen en común estos nombres? Que todos, junto a Julio De Vido, Carlos Zannini y el amigo y ladero político de Néstor Kirchner, Rudy Ulloa, fueron quienes dirigieron los destinos de la provincia patagónica durante tres décadas y del país, durante más de 12 años. Sin embargo, solo López volvió a Santa Cruz.

Rudy Ulloa con el busto de Néstor Kirchner en su bar NK Ateneo.

Rudy Ulloa Igor empezó como cadete en el estudio que los Kirchner tenían en Río Gallegos. Con los años se transformó en uno de los imprescindibles y le aportó territorio a Kirchner desde la célebre unidad básica “Los Muchachos Peronistas”, ubicada en el barrio El Carmen. Digitó candidatos y bajó candidaturas, desde el Centro Comunitario El Carmen construyó poder político para Kirchner, administró la sede casi como un municipio paralelo.

Tras la muerte de Kirchner, el 27 de octubre de 2010, Ulloa erigió allí una estatua en su recuerdo que en febrero pasado fue vandalizada. Le falta un dedo de la mano derecha. La restauración está a cargo de la unidad básica emplazada a metros de la plazoleta, según confirmaron ante la consulta de LA NACION desde el centro comunitario ubicado en el mismo predio. Por el ataque, ahora la plazoleta está enrejada.

En 2015, Ulloa fundó una parrilla-museo “NK Ateneo”, un bar temático que recreaba la liturgia kirchnerista, con fotos y objetos emblemáticos, incluida la estatua a escala real, de un Néstor de camisa cuadrillé sentado en una mesa. Llegó a tener tres sedes en el país, la de El Calafate cerró hace un mes, la de Río Gallegos abre en forma discontinua y solo permanece abierta la de San Telmo, en la ciudad de Buenos Aires. Ulloa, cada vez más, prolonga más su estadía fuera de Santa Cruz.

Carlos Zannini, de 69 años, fue diputado provincial, apoderado del partido, presidente de la Corte de Justicia provincial, cargo al que renunció para ser el hombre que cuidó la firma de Néstor y Cristina durante la presidencia. Hoy está jubilado por la caja provincial. Cada tanto regresa a Santa Cruz, como este verano, cuando fue visto en Los Antiguos, una localidad del norte santacruceño. “Paseaba como turista”, cuenta un pescador testigo de su visita.

Zaninni el día que recobró su libertad luego de permanecer tres meses detenido en la causa por supuesto encubrimiento de la investigación por el atentado a la AMIA. Télam.

El único momento en el que suelen aparecer por Santa Cruz los otrora próceres del kirchnerismo vernáculo, es en los días de elecciones y dejan alguna frase de ocasión, justo en un día, donde hablar de la política, está vedado. Desde que en agosto del año pasado el kirchnerismo perdió ante Vidal, pocas voces representativas quedan de lo que supo ser.

Por su parte, Vidal, a medida que pasan los meses, acidifica su discurso y apunta al pasado: “Venimos de un saqueo constante de muchos años y eso también nos ha perjudicado”, aseguró el martes ante trabajadores de la UOCRA que se manifestaron frente a la gobernación ante el freno de la obra pública, en particular las represas, la obra emblemática del kirchnerismo, con quienes empatizó con la frase “soy uno de ustedes”. Y fue a fondo: “Muchas de las obras que le faltan a Santa Cruz son porque alguno de los vivos que anduvo dando vueltas en la política provincial, en sociedad con empresas de la construcción, se dejaron los fondos del Estado, que es de todos, lo que no puede volver a suceder”.

El gobernador Claudio Vidal junto al exmandatario y actual diputado nacional Sergio Acevedo. Instagram

Vidal sumó a su lado a varios hombres que fueron parte del recorrido de los Kirchner, como el exgobernador Sergio Acevedo, quien renunció a la gobernación en 2006, enfrentado con los Kirchner. Hoy es diputado nacional y desde 2018 se sumó al partido del petrolero. Los números indican que diez de las 15 intendencias responden a Vidal, el poder en la Legislatura es parejo, las denuncias por casos de corrupción en el pasado se suman a cuenta gotas y hasta el propio Poder Judicial, siempre condescendiente con el kirchnerismo, se ve jaqueado por denuncias que apuntan a remover jueces.

Alicia Kirchner, hoy senadora nacional, fue la última representante del kirchnerismo en la provincia. Sin embargo ni su apellido ni su impronta alcanzaron para retener el poder. Su propia gestión está siendo auditada por Vidal. No hay sucesores claros, ni parece a la vista inmediata que Máximo Kirchner libre la batalla por volver a hacer pie en Santa Cruz.

Hoy, a 37 años de que Néstor Kirchner y un puñado de dirigentes llegaran a la intendencia, no existe en Río Gallegos un “circuito kirchnerista” donde hallar los rastros que preserven la mística del Frente para la Victoria Santacruceña, el trampolín de la fuerza que llegó al poder nacional.

Solo queda el enorme mausoleo que Lázaro Báez construyó bajo su propio financiamiento en el cementerio de Río Gallegos y también las intenciones de algunos caudillos dispersos entre sí, que imaginan volver a unir el rompecabezas de poder que les devuelva la centralidad -y los recursos- que supieron ostentar.

Fuente: La Nación - Mariela Arias, corresponsal.

Foto portada: José López durante una peregrinación a la virgen de Güer Aike.