LA NACION/MARIELA ARIAS.- Los Kirchner y los Báez representan en Santa Cruz más que dos apellidos famosos: sus vínculos comerciales y personales durante la última década fueron al ritmo de los avatares políticos. Hoy, a la luz de las últimas declaraciones públicas, esa relación estalló por los aires, pero hay un derrotero de acciones públicas y privadas que los une.

Días atrás, en una entrevista con radio Vorterix, la gobernadora Alicia Kirchner negó de forma rotunda que su cuñada, la ex presidenta Cristina Kirchner y el empresario fueran socios, calificó de “barbaridad” y de “tejido de relaciones” que hacen los medios sobre los vínculos que los unen y minimizó el rol de su hija Romina Mercado en la causa Hotesur.

Báez le respondió también a través de los medios y le cuestionó que ni ella ni Ricardo Echegaray, ex titular de la AFIP, podrían justificar el incremento de su patrimonio. Ayer, en la tapa del diario Prensa Libre, de Báez, reflotaron la nota de ese medio en la que confirmaban la compra de una casa de Báez a Alicia Kirchner, quien había negado rotundamente que ella o su familia tuvieran algún tipo de relación con el empresario investigado.

Según documentación oficial del Registro de la Propiedad Inmueble a la que accedió LA NACION, la transacción de la que fue la casa familiar de la hoy gobernadora tiene una historia que involucra a toda la familia Kirchner y que termina en Báez.

En el año 80, el terreno de 312 metros cuadrados donde se erige la casa, en el barrio Codepro, fue escriturado a nombre de la ex presidenta Cristina Kirchner. En el 92, su cuñada Alicia Kirchner se lo compró por 70.000 pesos de entonces y la casa fue registrada como bien de familia.

En 2006, la casa es desafectada como bien de familia y en partes iguales queda escriturada a favor de las hijas de la gobernadora: Romina Mercado, hoy presidenta de Hotesur, y la fiscal de El Calafate, Natalia Mercado. Finalmente, y según el último registro del inmueble, en noviembre de 2009 Austral Construcciones compró la casa a las hermanas por 150.000 dólares.

Esa operatoria fue sólo una de las diez transacciones comerciales de inmuebles en Río Gallegos que Báez hizo con la familia Kirchner a través de Austral Construcciones entre los años 2008 y 2009 por cuatro millones de pesos, tal como reveló LA NACION.

Las diez operaciones comerciales se suman al condominio, que reveló este medio, compartido entre la ex presidenta y Báez, de casi nueve hectáreas en El Calafate y también al gerenciamiento de los hoteles de la familia Kirchner a través de Valle Mitre, la gerenciadora de Báez. Casi tres años después de que estallara en los medios el escándalo por presunto lavado de dinero que involucraba a los Báez y los Kirchner, el divorcio parece haber llegado tanto en los negocios como en los vínculos personales.

La ruptura comercial entre ellos empezó a hacerse visible en septiembre de 2013 cuando Hotesur, con Romina Kirchner en el directorio, apartó a Valle Mitre como gerenciadora del hotel Alto Calafate, Las Dunas, la Usina y la Aldea del Chaltén.

Los actuales chispazos mediáticos responden a acciones que se iniciaron en enero pasado, cuando el distrito 23 de Vialidad Nacional en Santa Cruz fue intervenido y tuvo como primera misión auditar la obra pública que en la última década quedó en manos de Báez a través de sus empresas constructoras. Según la auditoría actual para hacer rutas sólo en territorio santacruceño hasta fines de 2015, Báez construyó obras por 16.386 millones de pesos.

El 5 de febrero Alicia Kirchner anunció la rescisión de los contratos de obra pública cuando Báez aún reclamaba que le pagaran certificaciones de obra pendiente. De la próspera Austral Construcciones ahora quedan 16 obradores abandonados y algunos saqueados. Lo que lograron rescatar lo trajeron a la sede de la empresa en Río Gallegos. Incluso hay una propuesta del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Construcción (Satraic) que le pide al gobierno de Santa Cruz que tome posesión de las máquinas y la infraestructura de Austral Construcciones.